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La Tribu

May 16, 2018

Construyendo marcas de dentro hacia fuera

Es innegable que los seres humanos necesitamos sentirnos pertenecientes a un grupo, a un equipo, a una tribu, es algo innato, que nos precede. Llevamos dentro un sentimiento de pertenencia, de unidad. Lo necesitamos.

Cuando hablamos de cultura interna, hablamos de tribu, del contexto en el que vive la marca cada una de las personas que la integran, que la sostienen, que la hacen posible, de los que permiten que evolucione y perdure en el tiempo, de sus mejores embajadores, quienes la viven desde dentro, quienes la palpan, los que están metidos en sus “cocinas” y día a día participan en ella.

Si estas personas no sienten la marca como suya, y no encuentran en ella una cultura atractiva y con la que se identifiquen, probablemente lo que reflejarán de ella no sea la mejor parte.

De ahí la importancia del desarrollo de la cultura interna como parte vital de la marca. Hacer esto, es trabajar desde dentro hacia afuera, buscando impregnar, contagiar y transmitir de la mejor manera los valores, creencias y motivaciones a las personas que componen la empresa para inculcarles – el porqué seguir adelante – y haciéndoles partícipes del proceso de una manera tangible.

Muchas veces hemos oído ejemplos de conocidos que trabajan en grandes corporaciones sentirse tan integrados con su empresa que más que empleados parecen los propios dueños, capaces de defenderla como si se tratara de su equipo de fútbol favorito, o mejor aún, su propia familia, su tribu.

Esto se consigue cuando las empresas rehuyen la tentación de imponer su cultura, como un listado más de cosas por cumplir, y hace de esta algo experienciable, palpable y deseable. Son marcas que seducen, no imponen, y esto es importante tenerlo claro no solo para el “cliente externo”, sino, y sobre todo para el “interno”.

Conectores de marca

Cuando las personas dentro de la empresa llegan a ese punto, de enamorarse de la marca, de creer en sus valores y apostar por ellos, no solo obtendremos que los protocolos y métodos de trabajo destilen autenticidad y coherencia, ya que estos también deben estar impregnados por la cultura interna, sino que también logramos equipos de trabajo cohesionados e imparables, auténticos embajadores.

La cultura interna por tanto, es el corazón que bombea la marca.

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